viernes, 15 de agosto de 2014
29 de octubre. 2008
Mi momento ya pasó. Te toca a ti poner tus cartas sobre la mesa. Jugar al todo o nada de la vida. Mucho me temo que conozco tu jugada. No me vas a sorprender otra vez, no me vas a hacer perder. Conoces mi juego y sabes que vas sobre seguro. Yo sé cuáles son tus prioridades, sé cómo vas a reaccionar ante las distintas situaciones que se te van presentando. Y eso es lo que me hace tener la sensación de caminar sobre arenas movedizas. Saber que me veo rebajada ante cualquier circunstancia.
15 de octubre. 2008
Nadie lo ve, pero duele. Es totalmente invisible para nuestros ojos, salvo para los del corazón. Tú no lo ves, pero duele. Tú no lo sientes, pero mata... ¿Cómo se le explica al corazón que a veces debe regirse por la mente? ¿Cómo explicarle que lo que siente está fuera de los límites de la realidad? Percepciones distorsionadas por las lágrimas, el mundo visto a través de un cristal empañado... Duele, mata, sentir que de repente todo va mal, y no poder ver la forma de enderezar nuestro camino.
Duele no entender nada, mata comprender las consecuencias de nuestros actos y no poder volver atrás para cambiarlos. Duele no saber qué hacer, matan sus palabras clavadas como aguijones en el alma. Duelen los errores, matan las miradas. Duelen los sueños, matan las decepciones. Duelen los caminos separados, mata la luna que se ve por la ventana y trae consigo los recuerdos...
Duele no entender nada, mata comprender las consecuencias de nuestros actos y no poder volver atrás para cambiarlos. Duele no saber qué hacer, matan sus palabras clavadas como aguijones en el alma. Duelen los errores, matan las miradas. Duelen los sueños, matan las decepciones. Duelen los caminos separados, mata la luna que se ve por la ventana y trae consigo los recuerdos...
11 de septiembre. 2008
¿Hasta dónde somos capaces de llegar? ¿Qué es lo máximo que podemos hacer para conservar lo que más queremos? ¿Podemos superar nuestros propios límites, dejar atrás los prejuicios, y olvidarnos del orgullo? Debería ser fácil, debería compensar, deberíamos ser lo suficientemente fuertes como para sacrificarlo todo por una persona, y no esperar a que se haga realidad la famosa frase que dice que nunca nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. ¿Vale la pena llegar a ese extremo? ¿Vale la pena derramar lágrimas, hacer que otros las derramen, solo por no poder dar nuestro brazo a torcer? Si realmente hay algo en el mundo que hace que nuestra vida brille... ¿Por qué dejarlo escapar?
21 de abril. 2009
Como una tonta. Una imbécil. ¿No? Mira lo que hacen tus miedos... Opositas a perderlo, quizás sin comprender tu suerte. O siendo demasiado egoísta para darte cuenta y ser consecuente con ello. Te quiere. Y punto. ¿Qué más quieres? Lo sabes. Deja de buscar más. Si hay fallos, ya llegarán. No quiero encontrarlos antes de tiempo. Deja que las cosas vayan bien. Sin desconfianzas.
20 de abril. 2009
No tiene sentimientos. No tiene corazón. ¿No? ¿Y de dónde salen entonces las miradas de amor? ¿De dónde las lágrimas de dolor? El miedo... Miedo es lo que tengo yo a que todo esto fuera demasiado bueno para ser algo más que un sueño. Mucho que soportar, mientras me envenenan la rabia, los celos. El engaño. ¿Qué hacer? Esconderme de la verdad. Enfrentarla. Fingir que nada existe. Que no importa. Tragarme el nudo del estómago, que parece que quiere quedarse a vivir ahí.
13 de abril. 2009
Plantas la semilla. Y ya no hay vuelta atrás. Crece, cada vez más y más rápido. Cada vez más fuerte. Y cuando empieza, es imposible de parar. Buscas la manera y no la encuentras. ¿Qué hacer? Escucha lo que te diga el corazón, quizás eso sea lo único que funcione. El remedio, el antídoto. La cura de una enfermedad que envenena tu sangre, tu vida, tu día a día, hasta crear un patrón, una paranoia imposible de ignorar.
Songs.
Te das cuenta cuando le encuentras en todas las canciones. Cuando incluso las que no te ha enseñado guardan una frase en la que aparece. Cuando toda la distancia no significa nada, porque al escuchar esas canciones es como si estuviera ahí.
Tan cerca, a pesar de lo lejos que está.
Tan cerca, a pesar de lo lejos que está.
Reencontrando recuerdos. Rescatando corazones.
Un ruido la hace despertar. Se le ha resbalado el boli entre los dedos, y una tímida lágrima humedece sus pestañas. Se la seca y le sonríe el pasado, pensando que está superado. Ha acabado todo así, entre sonrisas y lágrimas. Lágrimas que se niega ya a derramar por esos sueños. Sueños que la asaltan casi cada noche, pero que no son nada más que eso. Solo sueños.
Y cada noche se acuesta rogando al cielo no soñar.
Y cada noche se acuesta rogando al cielo no soñar.
Algún momento perdido en 2009.
Las siguientes entradas serán una recopilación de viejos pensamientos que no quiero perder entre papeles.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Over and over again.
Vengo aquí y me vuelve a arrastrar la decepción. Nada vale, suma y sigue. Suma pares, pierde más. El círculo se estrecha y la mano cada vez se hace más pequeña. Hay un dicho popular que empezaré a aplicarme. Buenas noches, buena vida, y adiós. El frío hiela.
Hay cosas que hay que ganarse.
Nunca me gustaron los cuervos.
viernes, 18 de enero de 2013
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